El crédito privado ha crecido hasta convertirse en un mercado de entre 1.5 y 2 billones de dólares, expandiéndose mucho más allá de su enfoque tradicional en empresas medianas e inversores institucionales como fondos de pensiones y aseguradoras. Actualmente financia a empresas más grandes y es cada vez más accesible para inversores minoristas — pero este crecimiento está poniendo nuevos riesgos bajo la lupa.
El último informe del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) advierte que el sector nunca ha sido puesto a prueba durante una recesión económica severa, dejando sin evaluar las vulnerabilidades relacionadas con el apalancamiento y la calidad crediticia de los prestatarios. Las principales preocupaciones incluyen la creciente interconexión entre los fondos de crédito privado y los bancos (con exposiciones directas estimadas entre 220,000 y 500,000 millones de dólares); prestatarios que en general presentan mayor apalancamiento y menor calidad crediticia que en los mercados públicos, con primeras señales de tensión; opacidad en la valuación a través de estructuras complejas y dependencia de calificaciones privadas; y desajustes de liquidez en fondos que ofrecen opciones de reembolso a los inversores. Las brechas de datos entre jurisdicciones dificultan aún más una supervisión efectiva.
El FSB insta a las autoridades a cerrar esas brechas de datos, profundizar el análisis de las interconexiones con aseguradoras y firmas de capital privado, y alinear los enfoques de supervisión en materia de gestión de riesgos y prácticas de valuación.
(Documento en inglés)