A medida que la IA transforma los servicios financieros a un ritmo acelerado, ¿están las autoridades reguladoras manteniéndose al día, o quedándose cada vez más rezagadas?
El Centro de Finanzas Alternativas de Cambridge (CCAF, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Cambridge, en colaboración con el BIS, el FMI, el Foro Económico Mundial, el BID, CGAP y el Fondo Monetario Árabe, ha publicado el Informe Global 2026 sobre IA en Servicios Financieros. Con base en 628 encuestados —incluidos 130 reguladores y supervisores financieros— en 151 jurisdicciones, el informe ofrece un panorama integral sobre la adopción, el impacto y los riesgos de la IA en el ecosistema financiero.
Los hallazgos plantean preguntas urgentes sobre la creciente brecha supervisora. Mientras que el 40% de las instituciones financieras ha alcanzado etapas avanzadas de adopción de IA, solo el 20% de los reguladores lo ha logrado, y el 48% aún se encuentra en etapa de Exploración o sin involucramiento alguno. La brecha es aún más pronunciada en mercados emergentes, donde solo el 10% de los reguladores en EMDE reporta adopción avanzada frente al 33% en economías avanzadas. Los principales riesgos identificados por los supervisores incluyen la privacidad y protección de datos (80%), las alucinaciones de los modelos (70%), las amenazas cibernéticas adversariales (57%) y la concentración en terceros críticos (43%). Un desafío estructural se perfila: el 79% de los reguladores considera la explicabilidad fundamental para sus objetivos, pero solo el 50% de las instituciones supervisadas ha adoptado métodos de IA explicable. La rápida adopción de la IA agéntica —ya en el 52% de la industria frente al 28% de los reguladores— profundiza aún más el punto ciego supervisor. En un plano optimista, el 78% de los reguladores considera que la IA será significativa o transformadora para sus propios objetivos hacia 2030, y existe amplia convergencia entre todos los grupos sobre la necesidad urgente de una guía regulatoria más clara.
(Documento en inglés)